
Jardines Botánicos de Vallarta
Puerto Vallarta es un destino fabuloso para familias, el clima es muy bueno (excepto en los meses más calurosos y húmedos donde uno suda como puerco, si no está acostumbrado), hay hoteles y resorts para todo presupuesto, hay mucho que hacer en la ciudad y los alrededores, hay numerosas opciones gratuitas o de bajo costo y los niños realmente disfrutan de las playas y las muchas opciones que hay para ellos.
Recientemente había oído hablar de los Jardines Botánicos de Vallarta, leí que alguien lo calificaba como “un nuevo favorito” o algo por el estilo, así que supe que el lugar valdría la pena visitarlo.
Se planificó el viaje para el último día en la ciudad, visitamos el sitio web la noche anterior para revisar horarios, nos levantamos temprano en la mañana, con un horario de llegada previsto para las 10 de la mañana.
El viaje es de unos 30-40 minutos y 27 kilómetros aproximadamente desde el centro de Vallarta. La ruta inicia yendo hacia el sur, por la carretera a Barra de Navidad, como si fueran hacia Mismaloya o Boca de Tomatlán.
En el camino nos detuvimos en Los Arcos de Mismaloya para tomar algunas fotos, pero había mucha neblina, justo antes de irnos empezó a disiparse.
La siguiente parada fue en la bajada hacia la bahía de Mismaloya, una vez más, había bastante niebla, pero hacía que las cosas se vieran más interesantes, misteriosas. Ahí estaba un señor con su iguana grande y una chica verdecita, y, obvio, los niños quisieron tomarse fotos con los pobres animalitos, propinas obligatorias, pero los chiquillos felices y qué más simbólico que Iguanas, Mismaloya y Vallarta.
Seguimos con el viaje hacia el sur, una breve parada en Boca de Tomatlán por la carretera donde se puede observar la playa desde la altura, nuevamente unas fotos con neblina y ahora la carretera entra serpenteante al continente y abandona la costa subiendo por las faldas de los cerros y montañas del Municipio de Cabo Corrientes que se inicia saliendo de Boca, ahora faltan 8 kilómetros.
Se pasa por un pequeño pueblo llamado Las Juntas y Los Veranos, siguiendo por la carretera a 2,5 kilómetros está la entrada a los jardines por el lado derecho del camino.
Una corta bajada lo lleva al estacionamiento de los no-miembros del Jardín Botánico (si se hace miembro, pagando una membresía, recibe servicios adicionales y descuentos, buena idea para los habitantes de la zona) ahí paga por su entrada, nos sorprendió que los niños también tenían que pagar a pesar de que el sitio mencionaba que los niños siempre entraban gratis, en todo caso no tenía intenciones de echar a perder el viaje por unos míseros 6 dólares.
Recomendamos ponerse bloqueador si no son buenos para el sol y repelente de insectos porque aunque hay pocos molestosos animalitos nos tocó recibir una que otra picadura de jején y no son agradables.
Fuimos a finales de abril, la época seca estaba por terminar, pero el bosque y los senderos estaban bastante secos, como era de esperar, pero el lugar estaba precioso a pesar de esto, muchos árboles, plantas y flores están con letreros, se puede aprender mucho acerca de las plantas, sus nombres y sus hábitos. Los senderos están bien diseñados, con niveles de dificultad variables, así no se lleva ninguna sorpresa. Hay diagramas de los jardines y muchas señales con información útil.
La mayor parte del tiempo la pasamos en los jardines alrededor del edificio principal, donde en el segundo piso está el restaurante del lugar (Hacienda de Oro). Hay una pequeña piscina con un montón de flores de loto, plantas acuáticas y peces (incluyendo una carpa blanca gigante). Los jardines son simplemente impresionantes, la gran cantidad de flores, orquídeas, plantas de todo tipo, árboles, etc, es abrumador. Tenía un sentimiento extraño, me sentía feliz y triste al mismo tiempo, feliz de estar allí, pero triste al saber que no me podría quedar ahí para siempre… Tomé muchas fotos, disfrutamos de los aromas, los colores y la diversidad de la naturaleza.
Los niños trajeron sus trompos y jugaron mucho en la terraza frente de los baños, también disfrutaron de las flores y las plantas, pero no invirtieron el tiempo que utilizamos nosotros.
No habíamos desayuno bien y los aromas que llegan desde el restaurante y la cocina nos abrieron el apetito. Pasamos al segundo piso y en la terraza disfrutamos de un gran almuerzo, con un servicio excelente y comida deliciosa y muy bien preparada y servida, fue algo completamente inesperado, no teníamos idea, Jardines Botánicos de Vallarta tiene uno de los mejores restaurantes de la zona, incluyendo Vallarta, prueben las pizzas o el flan y entenderán de lo que hablamos. Todo lo que nos servimos estaba excelente. Una sugerencia para el Jardín Botánico, clonen a su chef y cuídenlo mucho.
De ahí decidimos disfrutar de un baño en el pequeño río (Río Los Horcones), que fue donde pasamos la mayor parte nuestro tiempo, el río (a pesar de la temporada) estaba hermoso, aguas tranquilas y lleno de renacuajos, que los niños disfrutaron persiguiente (con cuidado) también.
El bosque que rodea el río, está lleno de pájaros y sonidos, las suaves aguas cristalinas que fluyen son muy refrescantes. El tiempo pasó volando, nadie quería irse cuando llegó el momento. Antes de irnos hicimos la promesa de visitar tan pronto estuviéramos en la ciudad de nuevo.
Los jardines están muy bien cuidados, toda la empresa está muy bien organizada, y los jardines botánicos son excepcionales en su diversidad, su belleza y su atención a los detalles. El restaurante y la comida que sirven es excepcional y el río añade una nueva dimensión al viaje en sí.
Uno se imagina que un jardín o un zoológico en una ciudad menor como Vallarta puede ser aburridor, o peor aún, deprimente, el caso de los jardines botánicos es exactamente lo contrario, son de clase mundial y la verdad que por unos pocos dólares poderlo disfrutar es una maravilla.
Jardines Botánicos de Vallarta son muy recomendables para personas que disfrutan de las plantas y flores, para familias y para cualquier persona que disfruta de la naturaleza y el aire fresco y quiere pasar un día maravilloso en un lugar excepcional.
En resumen, un viaje a los Jardines Botánicos de Vallarta durante su visita a Puerto Vallarta es casi obligatorio, no se lo pueden perder, en serio (y no recibo comisiones por decirlo ni recomendarlo, ya verán que es en serio).
Autor: M. A. Gallardo
Jardines Botánicos de Vallarta
Kilómetro 24 de la carretera costera de Puerto Vallarta a Barra de Navidad.
Teléfono: (322) 223-6182.
Sitio web: http://www.vbgardens.org
Preguntas habituales
- ¿Es bonito el centro de Puerto Vallarta?
Sí, el centro de Puerto Vallarta es una zona excepcionalmente bonita y popular, famosa por su vibrante mezcla de encanto histórico mexicano y un animado ambiente de ciudad costera. Cuenta con un pintoresco centro histórico con calles empedradas, edificios coloridos y la emblemática Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. El centro se funde a la perfección con el pintoresco Malecón, un hermoso paseo marítimo bordeado de fascinantes esculturas, tiendas y restaurantes, lo que lo hace perfecto para pasear y disfrutar de las impresionantes vistas al mar.
La zona ofrece una excelente variedad de restaurantes, desde locales de lujo hasta auténtica comida callejera, además de fantásticas tiendas y galerías de arte. Junto al centro principal, al sur del Río Cuale, se encuentra la popular Zona Romántica, conocida por su ambiente moderno y su animada vida nocturna. Todo el centro de la ciudad se considera seguro y es muy fácil de recorrer a pie, lo que permite a los visitantes explorar fácilmente su cautivadora mezcla de cultura, gastronomía y belleza costera.
Consejo: para vivir una experiencia inolvidable, diríjase al Malecón o a cualquier lugar frente al mar unos 30 minutos antes de la puesta de sol para contemplar la espectacular puesta de sol sobre la bahía.
- ¿Qué se considera "Old Town" en Puerto Vallarta?
Lo que en inglés consideran el Old Town es lo que en español es conocido como la Zona Romántica, se considera uno de los sectores más activos de Puerto Vallarta. Se caracteriza por sus pintorescas calles empedradas, sus edificios de estilo “Vallarta” y fachadas blancas, sus techos de tejas rojas y una inquieta y colorida mezcla de tiendas, galerías, restaurantes y bares. Enclavada entre las montañas de la Sierra Madre y la Bahía de Banderas, la Zona Romántica tiene el encanto de un pueblo mexicano tradicional, con su arquitectura vallartense y su ritmo más lento en comparación con el resto de Puerto Vallarta. Su ambiente romántico se debe a la belleza natural de la zona, sus cafés al aire libre y sus encantadoras tiendas y negocios. Old Town ofrece a los visitantes el sabor de un auténtico barrio mexicano.

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